Díptico sobre lienzo de doble fondo de 100×100 y 100×100.
Los azules y blancos son los protagonistas de esta obra en acrílicos en la que cada pincelada evoca al mar, la tierra y la espuma de las olas. Las texturas y el dorado aportan relieve y personalidad al conjunto.
Una obra que invita a perderse en el horizonte lejano.